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lunes, 2 de abril de 2012

Nadine - Más que una Primera Dama

La semana pasada, como jugando, hice un pequeño ejercicio en casa. Revisé cuántas publicaciones sobre Nadine Heredia habían: revistas, periódicos, páginas en internet, etc. Es más, en los mismos buscadores encontramos a Nadine Heredia como la que mayores resultados obtiene, claro, es la esposa del presidente y ahora está de moda, por decirlo así.


Lo cierto es que ella va más allá de las típicas funciones de una primera dama. No es sólo la esposa del Presidente, que sin hacer muy conocida su labor, trabaja en labores sociales y en temas que tradicionalmente le corresponden a la Primera Dama. Una posición muy machista, hay que decirlo, pero es la imagen a la que nos han tenido acostumbrados la mayoría de presidentes que estuvieron en Palacio.


Lo que tenemos hoy en día es una Primera Dama que participa activamente en las acciones de Palacio. Viaja con el presidente, se presenta en los mítines y opina sobre las decisiones que se toman. Esto no ha caído nada bien en algunos congresistas, quienes ya adelantaron que no es posible que la Primera Dama  influya en las decisiones, ya que el pueblo eligió un presidente y es este el único que debe dirigir el país.


Si bien las decisiones las debe tomar el Presidente, no me parece mal que el presidente pueda tener consejos de su círculo más cercano, y al no venir de un partido político bien constituído, es lógico que su círculo más cercano sea el que lo ayude a gobernar.  Por lo tanto no veo nada de malo que Nadine participe de alguna manera en las decisiones que se toman.


Por último, y ahí viene el detalle, creo que lo único que dañaría la hasta ahora bien ganada imagen de Nadine, sería cambiar las leyes para que ella pudiera postular en el 2016, siguiendo lo que un vecino país del sur hace. La verdad, dudo que esto  suceda, pienso que en Palacio ya deben saber a estas alturas que una decisión de esta naturaleza podría perjudicar todo el trabajo hecho hasta el momento.

martes, 27 de marzo de 2012

"Yo no soy Antauro"

No hay duda que el tema de Antauro ha dado y sigue dando mucho que hablar, ni qué decir ahora vemos un video en el que se le ve claramente fumando marihuana en su misma celada. En redes sociales vemos hasta el hartazgo este video, editado en algunas ocasiones con un reggae de fondo.
Pero lo que más ha llamado la atención este fin de semana y resulta interesante, hasta por momentos graciosos, es la demarcación de Ollanta respecto su hermano y padre. Ver cómo nuestro presidente busca zafarse de sus opiniones. Si bien hace algún tiempo sentíamos que los tres tenían el mismo discurso, poco a poco vemos como Ollanta tiene que alejarse de esta posición tan radical.

Y es que una vez asumido el mando parece haber entiendo que las cosas no eran tan fáciles como parecían antes. No puede ser tan radical como el quería serlo o como quisiera su hermano que fuera, ni qué decir de la posición de Don Isaac. Y es así, poco a poco, Ollanta se ha ido moderando, al punto de que hoy día goza de aprobación de los que votaron por él y de los que no.

Pero a nuestro presidente le cuesta hablar, este fin de semana ha concedido una entrevista, pero después de mucho tiempo. Imagino que debe de estar harto de las metidas de pata de los parientes, pero las pocas veces que declara no lo ayudan mucho. Es lo contrario a su antecesor, AGP, que como recordamos el  día a día con sus declaraciones era lo que más le gustaba y lo que mejor sabía hacer.
Pero, como tenía que manifestarse respecto a este problema con su hermano, Ollanta, en una entrevista este  fin de semana, dijo: “yo no pienso como mi padre, yo no pienso como Antauro, en conclusión yo no soy Antauro, yo no soy mi padre”. Creo que con esto deja en claro todo, y creo también que debemos de creerle. Está claro que no quiere seguir lo que ellos hacen y trata de diferenciarse de lo que ellos dicen.
Entendemos que Ollanta en realidad no quiere seguir estas posiciones tan radicales, pero cuando eres presidente de un país, no alcanza con serlo, sino hay que parecerlo también, esta es una ardua tarea que le espera al presidente, si es que quiere mantener la aprobación de la mayoría de peruanos.